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viernes, 21 de diciembre de 2007

Una empresa andaluza crea un dispositivo que reducirá los atropellos en un 88%

Más de 300 muertes se producen cada año en España como consecuencia de los atropellos dentro de las zonas urbanas. Este hecho ha motivado a la empresa sevillana Sevidetec y la Asociación Española de la Carretera a la creación, diseño y puesta en marcha de un paso de cebras inteligente que es capaz de reducir este tipo de accidentes en un 88%.

Paso de cebra iluminado en Los PalaciosEl proyecto Mejora de la Percepción de los Peatones en lo Pasos de Cebra se trata de un dispositivo electrónico automático que, instalado en los pasos de cebra, es capaz de reducir las situaciones de riesgo de atropello de peatones en zonas urbanas en un 88%. Esta es la razón de ser de la sevillana Sevidetec y la Asociación Española de la Carretera que ha ideado un novedoso sistema que detecta a los transeúntes justo en el momento en el que se disponen a cruzar la calzada, gracias a unos sensores fotoeléctricos situados en los extremos del paso. Estos sensores crean una línea de cruce con el fin de que un peatón que pretenda atravesar la calzada por ese punto, tenga que cruzar esa línea y active una señal en el panel que se ilumina para alertar a los conductores de la presencia de viandantes.

Esta señal luminosa ‘Atención peatón cruzando’ permanecerá encendida durante el tiempo necesario para que el peatón complete el cruce al otro lado de la vía. Y todo, bajo la idea de establecer una comunicación real entre conductor y peatón en un punto de conflicto de ambos, concienciar a los peatones para que utilicen los pasos de cebra y eviten cruzar la calzada por otros puntos más peligrosos y, por último, mejorar el comportamiento de los conductores.

Así, para intentar conseguir estos objetivos se ha realizado un estudio piloto en uno de los pasos de peatones de la localidad sevillana de Los Palacios y Villafranca, en el que se ha instalado el dispositivo en un lugar considerado como punto conflictivo por su intenso tráfico rodado y por la gran afluencia de peatones al encontrarse situado justo al lado de una parada de autobuses interurbanos. Tras seleccionar el paso de cebra se colocó en el mismo todos los elementos indispensables para alcanzar los objetivos del proyecto, es decir, una cámara de video-vigilancia que envía señales a la unidad de grabación, un panel luminoso, o un soporte de sensores. Además, el prototipo del dispositivo electrónico requiere de un cable de alimentación general a 220 voltios monofásica para el panel luminoso.

Con todo, una de las conclusiones a las que llegaron es que este paso de cebras inteligente mejora la comunicación entre conductores y peatones, haciéndola mucho más fluida y determinante para que el paso de peatones sea más seguro. Además, se pudo observar un descenso global de las situaciones de riesgo en un 88%, y un descenso del 98% en las situaciones de riesgo provocadas por el peatón, lo que representa una aceptación generalizada de los usuarios de un dispositivo de seguridad vial simple, de uso cómodo y de fácil comprensión.

En este sentido, otra de las conclusiones que se han desprendido de este estudio es que se han mejorado las pautas de comportamiento de los conductores cuando se acercan a un paso de peatones. De esta forma, las situaciones de riesgo provocadas por los conductores se han reducido en un 78%.

El proyecto incluye un análisis del comportamiento tanto de los peatones como de los conductores. De los resultados de este análisis se concluye que casi un 10 por ciento más de los peatones habituales de ese paso cruza ahora de forma correcta. En el caso de los conductores, se observa también una mejora de su comportamiento, de forma que se produce un 17% menos de infracciones por no respetar el paso de cebra.

El dispositivo muestra especialmente su eficacia cuando el peligro de atropello se debe a causas ajenas al conductor y al peatón, es decir, cuando hay una falta de visibilidad -una parada de autobuses cercana, o vehículos mal aparcados. En estos casos, las situaciones de riesgo de atropello se han reducido de 337 a 18. En lo que se refiere a otros aspectos menos relacionados con la seguridad vial, el sistema propuesto por el proyecto MEPP aporta otra ventaja: en comparación con otros sistemas como los badenes o los pasos elevados, aquél no repercute negativamente en los vehículos ni en los viandantes.

Esquema del paso de cebra inteligente
Beneficios del paso de cebra inteligente
Sin dejar de lado el hecho de que aún queda mucho por hacer en este sentido, y que ha trascurrido mucho tiempo antes de llegar al 100% de efectividad en el desarrollo de este tipo de sistemas, este estudio piloto ha probado la eficacia del prototipo desde varios puntos de vista. Así, atendiendo al punto de vista técnico, el estudio ha demostrado la capacidad de la tecnología actual para ser usada en aplicaciones activas en materia de seguridad vial y que pueden ser de gran ayuda para aumentar la seguridad en los pasos de cebra. Además, el estudio ha demostrado que el sistema se adapta económicamente a las exigencias actuales del mercado, presentando un producto muy competitivo y con una gran relación calidad-precio y asequible para los posibles compradores.

Por otro lado, y desde el punto de vista energético, el uso de este dispositivo supone un gasto de energía mínimo, al ser una señal luminosa que no está activada permanentemente, sino que se enciende en el momento en el que un peatón necesita cruzar.


Una realidad preocupante
Según las estadísticas publicadas por la DGT, más del 87% de los accidentes con víctimas debido al atropello de personas se producen dentro de zonas urbanas. La lesividad de estos accidentes es muy elevada. Para ser más concretos, el número de muertes por atropello asciende a 326. En este sentido, el riesgo de verse implicado en accidente por atropello en zona urbana afecta especialmente a las personas mayores de 64 años, un sector al que corresponde el 34% de los peatones fallecidos. Otro grupo de peatones muy vulnerable ante los atropellos es el formado por los niños ya que en zona urbana el 66% de las víctimas mortales de este grupo de población fallecieron a consecuencia de un atropello. En este caso, uno de los elementos que más se asocia a los puntos de atropello graves es la presencia de paradas de autobús, que pueden disminuir considerablemente la visibilidad.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Unas tiras reactivas detectarán la presencia de gluten tóxico en los alimentos

En torno al 1% de la población mundial es celíaca, aunque menos del 20% de los enfermos han sido diagnosticados. En España hay alrededor de 400.000 enfermos celíacos a los que el consumo de alimentos con gluten, aunque sea en cantidades reducidas, puede causar importantes trastornos Un proyecto de I+D de la empresa biotecnológica andaluza Biomedal, ha desarrollado un sistema que mejorará la vida de los celíacos.

Tiras reactivas del proyecto de la compañía Biomedal La labor investigadora de la empresa Biomedal junto con la colaboración de la Corporación Tecnológica de Andalucía, ha dado como resultado el desarrollo de un sistema que facilitará el día a día de los celíacos. Se trata de unas tiras analíticas que, en muy pocos minutos, reaccionan ante la presencia del gluten tóxico tanto en alimentos líquidos como en sólidos. En este sentido, para Ángel Cebolla, director general de Biomedal, “se trata de aportar una nueva generación de herramientas analíticas para la problemática de la enfermedad celíaca, basado en los últimos avances científicos que existen en este campo. La primera fase del proyecto incluye el desarrollo de técnicas analíticas que detectan o cuantifican la parte del gluten que hace daño a los celíacos y que ha permitido desarrollar tecnologías más sensibles, rápidas y precisas para localizar alimentos que contengan la parte del gluten que produce toxicidad a estos enfermos”.

El proyecto, en el que participan los grupos de investigación ‘Biotecnología de la interacción planta-microorganismos beneficiosos’ de la Universidad de Sevilla y ‘Análisis de macromoléculas biológicas de interés en biomedicina’ del Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra de Granada, va dirigido, en una primera fase, a los laboratorios de análisis y la industria agroalimentaria, pero el objetivo final se centra en la mejora de la calidad de vida de los enfermos celíacos, ya que se podrán prevenir intoxicaciones y se aumenta la variedad de alimentos que pueden tomar, al proporcionar un diagnóstico más específico.

Además, “una de las herramientas desarrolladas permite la detección cualitativa de gluten por un ensayo sencillo y casi instantáneo que se podrá adaptar para que la usen los propios enfermos que tengan dudas sobre el alimento que van a consumir” destaca el director de Biomedal. De esta forma, señala que “otros productos analíticos disponibles actualmente no son tan específicos como el nuestro y dan reacción cruzada con algunos alimentos como chocolate o harinas de algunas legumbres. Por tanto, esta nueva técnica es conveniente tanto para la industria, que puede desconcertarse por obtener falsos positivos en alimentos seguros, como para el celíaco que podría ampliar la gama de productos aptos para su consumo”.

Biomedal está aplicando además esta nueva tecnología a la prestación de un servicio de diagnóstico para la industria que incluye la recogida de las muestras, su análisis en un máximo de 48 horas y la obtención de resultados con la máxima fiabilidad, para todo tipo de alimentos y bebidas. En una fase posterior está previsto el lanzamiento de unos kits para laboratorio que permitirán no sólo determinar si un producto tiene o no gluten tóxico, sino también en qué cantidad. Algo que resulta clave, porque para que un alimento pueda ser etiquetado como ‘libre de gluten’ debe contener menos de 200 ppm (partes por millón) de este compuesto. Además, productos como embutidos, dulces, turrones, chocolates, salsas preparadas o postres lácteos, pueden contener gluten, e incluso el adhesivo de los sellos y sobre, y algunas medicinas y vitaminas.

Ángel Cebolla explica que en la actualidad este proyecto proporciona el único diagnóstico de gluten en el mercado hecho a conciencia desde el principio usando las bases de la enfermedad celíaca para detectar la parte dañina de los cereales. “Esto ha hecho que incluso se seleccione por parte de algunos investigadores que están trabajando fármacos que degradan dicha parte tóxica para realizar estudios clínicos de terapias antigluten”.

El proyecto cuenta con un presupuesto cercano al medio millón de euros y se inició hace un año, aunque su duración total es de 28 meses, durante los cuales se continuará avanzando en nuevas herramientas de diagnóstico. En cuanto a las tiras analíticas y los kits se venderán a través de distribuidoras especializadas internacionales, mientras que la comercialización de los servicios se realizará mediante la nueva división de empresas Biomedal Diagnostic.

El definitiva, y en palabras del director de Biomedal este proyecto “ha servido para lanzar una nueva línea en la empresa, haciéndola más atractiva para encontrar aliados financieros y comerciales. Ha sido acogido muy favorablemente por la comunidad celíaca y ha involucrado a nuevos investigadores de gran competencia desde investigación sin impacto social tangible a investigar en soluciones de problemas humanos directos. Ha sido un ejemplo de colaboración pública y privada, y también de cómo transformar conocimiento científico reciente en nuevos productos o servicios desde una región sin esta tradición como Andalucía”. Sin embargo, también tiene su parte negativa ya que “el paso desde el desarrollo hasta la puesta en el mercado es difícil, particularmente en Andalucía. Hay poco personal formado en empresas de alta tecnología, pocas empresas del sector del diseño industrial, embalajes de productos de alto valor añadido y especializadas en el marketing tecnológico. Tenemos que ser autodidactas en innovación, aunque gracias a la gran calidad de los recursos humanos que tiene Biomedal, se está aprendiendo rápido y realizándose todo el proceso con gran profesionalidad”.


Una enfermedad muy cara
La enfermedad celíaca es una dolencia digestiva que supone una intolerancia total al gluten, presente en el trigo, el centeno y la cebada. Esto obliga a quienes la padecen a seguir un régimen estricto durante tola la vida y a sustituir alimentos básicos como el pan, la harina o las pastas por productos especiales que no suelen encontrarse en los establecimientos habituales y cuyo precio en muy superior al de los productos aptos para todo el mundo. Esto puede suponer un sobrecoste de más de 1.700 euros en la cesta de la compra. Biomedal, a partir de un artículo científico que revelaba las claves de la enfermedad celíaca, decidió crear nuevos diagnósticos basados en fracciones de proteínas que son las que producen la enfermedad, una nueva terapia basada en proteínas enzimáticas que degradan el gluten, con lo que mejora en gran medida, el día a día de estos enfermos.

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