La biónica, un magnífico aliado para vencer a la discapacidad
En las últimas fechas hemos podido comprobar que hay grandes proyectos para superar barreras relacionados con la biónica (aplicación del estudio de soluciones biológicas a la técnica de los sistemas de ingeniería y tecnología). Dichas iniciativas llegan desde Cataluña, concretamente desde el Hospital Sant Joan de Déu y el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO), ambas instituciones de la ciudad condal.
En el primero de los casos encontramos el perfil humano en una chica de 12 años llamada Carlota que, de nacimiento, carecía de mano izquierda. Como hasta ahora, su discapacidad era paliada más visual que operativamente, mediante una prótesis que no le daba demasiadas posibilidades para desenvolverse en su vida diaria. Dicha extensión era de tipo mioeléctrico, y tan sólo le permitía asir las cosas como si de una pinza se tratase, sin ningún movimiento de control fino mediante dicha prótesis.
Ahora, Carlota puede, entre otras, cosas utilizar el teclado convencional de un ordenador, coger objetos pequeños, y hacer manipulaciones finas de todo su entorno, algo impensable anteriormente, ya que los movimientos eran algo toscos en comparación. Y todo innovando en tecnología, ya que la “mano biónica” se basa en un sistema de recogida e interpretación de señales eléctricas, a través de unos electrodos situados en la piel –en este caso de Carlota-.
Ojo biónico
Algunas características generales de la mano destacables son, por ejemplo, su autonomía -paralela a las horas de actividad diaria y diseñada para que la batería se recargue durante las horas de sueño-, o sus diferentes patrones de agarre, que permite coger objetos y establecer una cantidad de fuerza adecuada –antes, por la falta de control fino Carlota rompía algunas cosas-. Y todo ello por unos 40.000… Esperamos que no sea demasiado elevado el precio de esta “felicidad”.
Ojo biónico
Por otra parte, un equipo de oftalmólogos del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) de Barcelona cree poder devolver visión a personas ciegas o discapacitados visuales severos. Para ello se encuentran inmersos en una iniciativa pionera de ámbito internacional, en colaboración con cuatro hospitales europeos (concretamente de Alemania, Suiza, Reino Unido y Austria).
El sistema es relativamente sencillo, aunque presenta un umbral considerable en su implantación. Todo se basa en unas gafas que incorporan una microcámara en una de sus patillas para captar imágenes que procesa un pequeño ordenador de bolsillo que el discapacitado sensorial porta en un lugar cercano a las gafas y que se conecta con un cablecillo. El auténtico milagro se obra cuando el microcomputador retorna la imagen a las gafas que, mediante un transductor, transforma la información en señales de infrarrojos que se proyectan a la retina, en la que previamente se ha implantado otro transductor. Las descargas eléctricas producidas estimulan suficientemente la retina para que el usuario de dicho sistema pueda distinguir una imagen, aunque no sea nítida.
Aunque este proyecto ya ha realizado pruebas anteriormente con animales, es ahora en 2008 cuando comienza el testeo con personas en nuestro país. Aunque por el momento, en la institución catalana sólo se comenzará con cuatro pacientes, el proyecto pretende alcanzar los 120 entre todos los hospitales europeos implicados. En un primer momento se colocará un implante temporal y se irá realizando una evaluación continua para ver cuánta visión se puede recuperar, teniendo unos primeros resultados a los 18 meses del comienzo. Desde el IMO se asegura que si los resultados son los que se esperan, se barajará la implantación fija del sistema, siempre y cuando no produzca efectos secundarios relevantes.
Aunque este proyecto ya ha realizado pruebas anteriormente con animales, es ahora en 2008 cuando comienza el testeo con personas en nuestro país. Aunque por el momento, en la institución catalana sólo se comenzará con cuatro pacientes, el proyecto pretende alcanzar los 120 entre todos los hospitales europeos implicados. En un primer momento se colocará un implante temporal y se irá realizando una evaluación continua para ver cuánta visión se puede recuperar, teniendo unos primeros resultados a los 18 meses del comienzo. Desde el IMO se asegura que si los resultados son los que se esperan, se barajará la implantación fija del sistema, siempre y cuando no produzca efectos secundarios relevantes.


